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PREMIO Y CASTIGO, COMPONENTE BÁSICO EN LA EDUCACIÓN

La implementación de un castigo o de una recompensa para enseñar o modificar una conducta se puede presentar en cualquier etapa de la vida, aunque, se suele observar con mayor frecuencia en la infancia, ya que es en ésta etapa cuando adquirimos las bases de lo que será nuestra forma de conducirnos en el mundo.

Si bien, no se puede negar la funcionalidad de estas herramientas, es necesario saber cómo y en qué momento implementarlas, tomando en cuenta el objetivo. Es sencillo encontrar a una persona que de niño lo castigaban sin poder jugar cuando no hacia la tarea, que de adulto deja responsabilidades para el último momento o bien, una persona que no se esfuerza si no va a obtener una recompensa material, debido a que de niño siempre le premiaban con un juguete por cumplir con sus responsabilidades. 

Castigo.

Este recurso es el que con mayor frecuencia se cataloga como negativo o dañino, es cierto que los refuerzos positivos como lo es el premio son más eficaces frente a comportamientos esperados, pero los castigos son una forma de disciplinar cuando las conductas deben ser sancionadas teniendo en cuenta que, el castigo es para compensar el sentimiento de culpa que se genera al saber que se rompieron las reglas. Es por eso, que se debe fomentar la solución o reparación de lo cometido por parte del infante.

Premio.

No debe ser implementado en todas las conductas buenas que realice un niño o niña. Hacer esto solo logrará que no lleven a cabo actividades, a menos que se le dé una recompensa y eventualmente dejarán de valorarlas. Siempre hay que incentivar los premios afectivos (como caricias, abrazos, felicitaciones, realizar alguna actividad juntos) fomentando que estas recompensas sean aprendidas y dadas por sí mismo.

¿Se debe entonces dejar de usar estos métodos?

Con los ejemplos que se mencionan al principio, quedan demostradas las consecuencias que puede conllevar una inadecuada implementación del premio o castigo, y como adquieren relevancia en el desenvolvimiento de las personas durante toda su vida. Sin embargo, si son bien utilizados estos dos recursos permiten que la persona logre un aprendizaje favorecedor. Los siguientes puntos se deben de tener en cuenta a la hora de utilizar un premio o castigo:

  • El niño o niña debe conocer y entender la razón por la cual se le va a premiar o castigar.
  • Establecer lo que se quiere y las consecuencias con antelación siempre que sea posible. Es decir, toda conducta o actividad que se espera que realice en determinada situación se debe de establecer antes de que se presente, por ejemplo: Si se acudirá a un lugar donde no se puede hacer ruido, establecer con el niño o niña que se mantenga en silencio antes de llegar al lugar.
  • Ser claro con lo que se pide, tratando de ser lo más específico posible. Si lo que se quiere es que el niño no corra y grite, pídele eso, evitando pedir que se porte bien. 
  • Todas las personas que estén a cargo de la educación del infante deben estar de acuerdo con cada conducta, premio y castigo.
  • Las consecuencias (premio o castigo) deben ser acordes a la conducta realizada y a la edad del niño/a.
  • El castigo o el premio deben realizarse lo más pronto posible.
  • Los premios o castigos acordados deben cumplirse sin excepción. 

2 pensamientos sobre “PREMIO Y CASTIGO, COMPONENTE BÁSICO EN LA EDUCACIÓN”

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